Era el año 2014, vivía en el tercer piso de un edificio medianamente decente. Acababa de despertar y se encendió la televisión al detectarme despierto, sintonizó las noticias y ahí vi algo que parecía un monstruo de metal que acechaba la ciudad, causaba una destrucción voráz a su paso y aparentemente nada podía detener a la criatura. No estaba viva pero parecía. Recuerdo muy bien que, seguramente por el miedo, alguien escribió “mostro” en la marquesina descriptiva del noticiero mientras mostraban al susodicho destruyendo coasas.
Pues ahi estaba yo, tratando de entender lo que había escuchado y visto, me sentía como si acabara de despertar de otra vida, como si hubiera sido raptado de otra instancia en el infinito, la verdad no me importaba, estaba adormilado o eso creí. En eso, volteo a la ventana que estaba detrás de la tv y veo al maldito monstruo acercándose a mi edificio, juraría que iba a por mi, pero no juro.
En eso todos pensamos en correr, eramos cuatro, una muchacha y dos muchachos, uno de los chicos simplemente corrió a la ventana y se arrojó al vacío, que valentía de hombre. El restante y yo nos dispusimos a correr, pero recordé a la muchacha y la tomé de las manos, como queriendo protegerla a toda costa. Bajábamos por las escaleras porque el ascensor estaba ocupado y había una larga fila de gente muy obsesa que quería escapar como nosotros.
Extrañamente, un par de escalones antes de llegar a la planta baja, el tipito se tropieza y se rompe el craneo, le empieza a salir sangre a borbotones, lo tomo en mis brazos y lo pongo en un sillón blanco que había en el lobby, me dice… “corre, corre y no te detengas, llévala contigo, no la dejes sola otra vez”. Escucho al monstruo aplastando el edificio con (seguramente) uno de sus tres metálicos piés y salimos corriendo ella y yo.
Al salir, como si tuviera ojos en la espalda (o estuviera dentro de una película), veo cómo lentamente el maldito monstruo aplasta al pobre ingrato dentro del edificio. Me lleno de furia y corro hacia el deshuesadero de autos más cercano para tomar un imán gigante y ‘hacer pedazos’ al monstruo, pero al llegar, me doy cuenta que la chica no estaba conmigo, por lo que regreso corriendo al edificio y ella estaba tendida sobre el asfalto a punto de morir, en ese momento la reconocí; era el amor de mi vida.
Cierro los ojos, comienzo a llorar y, sin maldecir, comienzo a desear no haberla dejado. Abro los ojos y regreso en el tiempo justamente hasta donde desperté por primera vez… extrañado escuché las noticias de un supuesto monstruo de metal que destruye la cuidad, volteo y lo veo venir, pasa todo exactamente como la última vez hasta la parte de las escaleras, donde le digo al tipo que baje con cuidado. Logra salir vivo de ahí pero, al llegar abajo, le cae bastante escombro en la cabeza y muere instantáneamente. Vuelvo a desear, pensaba en haberlo ayudado para que no muriera y regreso de nuevo al momento en el que desperté, así pasan varios episodios recursivos intentando ’salvar’ al tipo ese que no conocía (y jamás logré identificar). El regreso en el tiempo era instantáneo, por un tunel lleno de luz, onda el remake de THE TIME MACHINE.
Al final, comprendí que no podría salvar al muchacho ni al amor de mi vida por más veces que lo intentara, así que decidí morir con ella donde siempre moría… pero no morimos, nada pasaba, la tomé con mucha fuerza pensando que sólo muerto la separarían de mi vida. Corrimos y corrimos hasta llegar a una heladería que era una fachada para contrabandistas, armé una bomba hecha de C4 (quién sabe con qué conocimientos…), subimos a la azotea y le grité al monstruo algunas cosas para que fuera a por mi. Y lo hizo.
Corrió rápidamente y levantó uno de sus tres pies gigantes sobre nosotros, abracé a mi amor y me di cuenta que jamás la vi morir en los episodios pasados, quizás podría salvarla ésta vez. Todo se volvió oscuro.
Abrí los ojos y escuché un ruido, la televisión estaba encendida, era el 13 de Agosto de 2008, el sonido era el típico “nokia theme” de mi celular; la alarma estaba sonando. Eran las 5 am. Me vestí, me lavé el rostro, los dientes y salí a correr, estaba nublado y, mientras daba la segunda vuelta al parque, estaba seguro que vería al monstruo asesinar a mi amada, pero no había edificios grandes, había cerros y mucho silencio.
Era un sueño y terminó de qué manera. El hombre muerto que no podía ser salvado, ¿era una representación del amor que había entre nosotros? ¿por qué me acordé de ella después de tanto tiempo? ¿el monstruo de metal simbolizaba el poder inherente que tienen las cosas que no se pueden sentir, ver o respirar… como la vida misma? No sé, pero cada que me acuerdo de ese sueño, pienso en ella y, estoy seguro que, entre la última muerte del muchacho, la heladería, la bomba de C4 y el final pasaron algunos años, como dije, de no ser porque no juro, juraría que hablábamos francés, que viajamos por europa y que fuimos seguramente felices, pero… ¿qué pasaría después? Jamás lo sabré.
Quizás es siempre a medias, pero quizás sólo el tiempo me lo dirá.
En la foto: Un monstruo similar al de mis sueños. Vía Dark Age of Camelot
Episodio Onírico 080813

